Sombreros, boinas y tocados: tesoros olvidados

Toda inclinación hacia el vestuario decorativo inusual y hacia la indumentaria usada por el universo femenino en siglos pasados, expone a los sombreros, boinas y tocados como objetos dignos de festín. Una celebración que inmediatamente me enjuicia como líder; y no lo niego, tengo una fijación especial por estos. Son objetos de deseo, con lenguaje propio y una deslumbrante esencia que los convierte en pequeños tesoros de mi guardarropa y el de cualquiera que los valore. La cruel realidad, es que desde hace varias décadas se encuentran en un olvido alegórico, inconsciente e inexplicable a sutil vista ¿por qué?

Para muchos, es sencillo dejarse encaprichar por sombreros, boinas y tocados mostrados en películas y series ambientadas en siglos XIX y XX como Madame Bobary, Orgullo y prejuicio, Effie Gray, El tiempo entre costuras y The crown. A su vez, por recientes como Sex and the city I. Ejemplos que indudablemente materializan la premisa anterior: son tesoros deslumbrantes que han existido desde hace décadas, pero sin oda u ovación actual en la indumentaria femenina y masculina.

Confieso, que a medida que reflexionaba en búsqueda de justificación frente a este suceso, solo atraía frases dignas de su fascinante belleza y ninguna que apoyará su contagiada y poca acogida contemporánea. Y con todo el sentido ¿qué desventaja o error provoca su uso? Intentar recordar acontecimientos históricos que los enjuicien de manera absoluta puede ser una alternativa. Sin embargo, ningún hecho u teoría expuesta por grandes pensadores de moda lo afirma; o por lo menos, ninguna que se muestre fulgurosamente.

Si personalmente construyo una teoría, puedo exponer varios hechos de la historia como posibles incitadores de su rechazo desde mediados y finales del siglo XX. La revolución industrial (con su inmenso deseo de producción acelerada y eficiente) y la liberación femenina (con sus principios debilitadores de la superficialidad y roles domésticos) atrajeron un vestir más funcional, práctico y con menos obstáculos superficiales. A su vez, la primera y segunda guerra mundial provocaron una baja o nula suntuosidad en la indumentaria. Y por último, el consumismo, que promulgó un concepto de masa y de vestir más común y simplón. Aunque las intenciones del uso de estas piezas se ligan al decoro, también es justo mencionar que su vestir está relacionado con la protección de rayos solares; siendo la invención de cremas protectoras contra estos, también provocadoras de su olvido.

Estos hechos pueden ser razonables pero sin duda, no los acreedores absolutos. Simplemente promulgaron una indumentaria alejada de lo excéntrico y pomposo, digna del llamado de la modernidad con sus sutilezas, nueva percepción hacia el lujo y sus inclinaciones poco efusivas y suntuosas. La cuestión es el por qué este recelo ¿Será que estas piezas las asumimos como un pasado y las encarcelamos en el? o ¿será que su lenguaje es tan fuerte que inconscientemente fue sumido en un mar de repudio?

Claramente son objetos merecedores de respeto, por la misma exquisitez de historia que poseen y por el poderoso lenguaje que manifiestan. Verdad que provoca sentires en los fashionistas (personas inclinadas por la moda), quienes se reconocen por su sentido de individualidad, expresión sin medida, y por elevar su voz por medio de la moda. Por lo tanto, ellos podrían ejemplarizar la razón de que entre menos aceptación poseamos de la esencia personal, más propensos estamos al rechazo de piezas con carácter, diferentes y expresivas.

Para dicha de algunos, el siglo XXI con su desorden e infinita exposición a información y revolución individualista, está idealizando al estilo personal como principio declamador del ser en medio del caos, definiendo en su epítome a un vestir expresivo y explosivo, tanto como consciente y justificado; uno que incluye accesorios como acierto y a un sinfín de formas, tamaños, colores y texturas que los materializan.

El sistema moda nos esta regalando más y más alternativas en materia de decoración. Opciones que se alejan de las carteras, zapatos y lentes solares, y que se aproximan a accesorios poco acogidos como medias efusivas, cinturones maximalistas, y por supuesto a sombreros, tocados y boinas de espectáculo; objetos que hacen un llamado a mostrarnos menos comunes y menos parte de esa masa simplona del imaginario colectivo.

El elegir piezas que decoren nuestra cabeza celebra nuestro estilo personal y evoca un sinfín de cualidades. Impregnan vida en nuestro guardarropa, complementan cualquier outfit, y son aliados tanto de día como de noche. Sumado al hecho de que atraen miradas por doquier y son la causa de furor positivo en las calles.

Con todo este festín justificado ¿aún dudan el incorporarlos en su listado de accesorios predilectos?

¡Los invito a tomarlos de ese mar de olvido y a gozar de su especial aura!

 

 

Estas hermosas fotografías fueron tomadas por el lente del talentoso Felipe Padilla Medina. Sigan su trabajo en Instagram como @felipe_motion

 

 

 

8 Comentarios

  1. Olga
    14 Marzo, 2018 / 9:04 pm

    Me encanto’ s mi también me gustan muchos .,,,;

    • Juliana Hoyos
      Autor
      18 Marzo, 2018 / 9:55 pm

      Me hace muy feliz que te haya encantado. Y también el que compartas el gusto por esos tesoros.

  2. 15 Marzo, 2018 / 1:35 am

    Linda como siempre, pero mejor tus comentarios acerca de la moda, elementos como la boina sombreros y tocas enaltecen más la elegancia de mujeres e inclusive de los hombres, estos elementos nos protegen del sol nos proporciona o retiene calor o en muchos casos a los varones cubre la cabeza para enmascarar posibles alopecias. Siempre llama la atención algo encima de la cabeza, se nota. Abrazos

    • Juliana Hoyos
      Autor
      18 Marzo, 2018 / 10:00 pm

      Así es, objetos preciosos con infinitos usos que atraen una elegancia y exquisitez inusual y justa.
      ¡Me hacen supremamente feliz tus comentarios!

  3. gabriela hoyos
    15 Marzo, 2018 / 2:57 pm

    Mami. Soy tu tía Gaby. Excelente el artículo, te faltaba agregar que es un accesorio prioritario de las altas cortes, reinas y princesas. Y accesorios primordiales para las personas que por alguna razón pierden el cabello y sirve para su protección.
    Estas hermosa en las fotos. Mil recuerdis

    • Juliana Hoyos
      Autor
      18 Marzo, 2018 / 10:05 pm

      Tia Gaby, que alegría encontrar tus palabras por acá. Es muy cierto lo que dices; muchas gracias por ese aporte tan preciso.
      Mil abrazos.

  4. 16 Marzo, 2018 / 12:50 am

    Esto me ha encantado, despertó mi curiosidad por saber qué ha pasado con esa linda y exquisita tradición por usar un sombrero, ya no es un elemento para protegernos como lo era años atrás, ya no hace parte de nuestro día a día; eso precisamente hace que su uso te permita expresar tu estilo personal en un momento donde predominan tendencias especificas, adornar la estética y por qué no…verte más linda.

    • Juliana Hoyos
      Autor
      18 Marzo, 2018 / 10:27 pm

      Despertar reflexión es uno de mis impulsos diarios; anhelo que muchos sean curiosos como tu y evoquen agitaciones en su estilo personal. Gracias por tu comentario Pipe; siempre será un placer recibir notas que complementen las intenciones de los artículos.

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