Joyas, mujeres y amor

Por las ráfagas que llegan de otros continentes, los aires del amor se están sintiendo más que otros tiempos. Los románticos avivan y celebran este viento con sus parejas, los flechados se desvelan en las noches por los que se sueñan, y hasta el comercio se vuelve participe con productos que develan rojo puro y pasión. En mi caso, cultiva un ánimo por comprender varios temas que el amor asocia, y en el que la mujer y la moda se ven involucrados ¿Qué objeto de deseo ha celebrado este sentimiento sin igual? para algunos la pregunta puede ser capciosa, sin embargo, la respuesta la tienen las mujeres en sus manos, cuellos u orejas: las joyas. Esas piezas con belleza eterna que invitan a re-significar la definición del lujo y a descubrir lo que las une a la feminidad y a los sentires idílicos.

Pensar en joyas propone un mirar inmediato a la naturaleza femenina. Ellas albergan nociones puramente relacionadas con nuestra esencia. Por siglos han hecho parte de indumentaria femenina y poseen una belleza que solo nuestros ojos admiran. Al ser piezas de adorno, proponen una adulación a la silueta de la mujer; exaltación que puede desvelar pretensiones de grandeza; característica que el lujo es capaz de dar.

Las conmociones históricas que hay sumergidas en las joyas como objetos de deseo implican un idilio al lujo. Fervores, ovaciones y hasta oraciones son asociadas a el. Este se materializa en piezas moldeadas con materiales ostentosos, capaces de atraer energías omnipresentes o con cargas sensitivas y con altos significados, que nos llevan a un panorama en el que la definición histórica del mismo es primordial para entender la percepción actual hacia este.

Si alejamos la materialización del lujo como joyas, el indagar sobre su aspecto histórico nos transporta a contextos religiosos, y más recientemente sociales y políticos. Si dirigimos nuestro mirar a tiempos anteriores pero cercanos a la edad media, el lujo se consideraba como una noción netamente digna de clases altas y de poderío, que solo se asociaba con la cualidad ostentosa y suntuosa de los personajes que en dicha época eran “dignos” del mismo. Personajes masculinos, quienes mostraban su supremacía y riqueza con ostentación. Si nos referimos al vestir, ellos también se mostraban aduladores en el tema, sin embargo, con el paso del tiempo, y para nuestra gloria, esa masculinización del lujo dejó su soberanía absoluta para dar paso a un disfrute en el que las mujeres también cabíamos.

Cabe mencionar, que en este ir y venir de ostentaciones, el amor se formó como ramificación del mismo, y fue allí, en donde las joyas surgieron como símbolo esencial de pasiones. A la mujer la empezaron a adular mediante regalos suntuosos. La embelesaban, adornaban y celebraban mediante piezas estéticas. Símbolos de adulación, pero también de demostración de amor puro, de una poetización, que solo las joyas eran capaces de compartir.

Si dejamos a un lado la historia, incluso en el ahora es indispensable realzar las joyas como fuente de amor. Un anillo, collar o pulsera, posee una esencia que desafía la devaluación y estragos del tiempo y que deslumbra con un poder capaz de sobrepasar los valores de la superficialidad para adentrarse a terrenos en el que el significado no palpable, no medible, no visible, es el que da forma y relieve. Una relación que convoca al significado del idilio y que propone un sentimiento significativo, alusivo, perdurable. Y ¿cuál sentimiento es digno? el amor, simplemente el amor.

El amor se añora para toda la eternidad, y si lo demostramos y lo celebramos con símbolos que que se materializan en joyas, convierten este anhelo en uno real. Es posible que existan otros objetos que lo simbolicen, sin embargo, el lujo que ellas proclaman combate nociones asociadas con el tiempo y la durabilidad, lo que las convierte en el regalo de cualquier idilio eterno.

Es importante mencionar, que la percepción y el ideal del lujo ha evolucionado de una manera, si y solo si, asociada con la individualización y la importancia del pensar subjetivo de la actualidad. Un movimiento contemporáneo, en el pasado celebrado por un teatro y demostración de riqueza social, hoy concebido y democratizado para todos. Una nueva definición, halada por riendas en las que el bienestar y la adulación propia hacen festín; un calificativo individual.

Es por lo anterior, que lo que denominamos o asociamos como joya, puede verse vulnerado por lo que cada persona define como suntuoso. Antes, ellas solo eran concebidas por oro, plata u otros metales y piedras preciosas; hoy puede elaborarse con simples baños de oro, con formas y materiales exóticos y/o reciclables y hasta con replicas de piedras.

La artesanía y la bisutería poseen significados espléndidos en el vestuario femenino. Es claro que, un anillo hecho en oro y con incrustaciones de esmeraldas, sea más lujoso por valor monetario. Sin embargo, en términos subjetivos, no es más valioso que un anillo hecho en acero, con baño de oro y adornado con un cuarzo; las nociones asociadas con el poder adquisitivo entran en juego, pero se incluye la construcción de sentires poderosos que debilitan las condiciones del valor y que celebran la adoración en igualdad medida hacía una u otra.

De igual manera, considero que cuando tenemos posibilidades económicas de adquirir una pieza de diamantes (por ejemplo) el significado se ve nublado por el termino de la ostentación social. Contrario a lo que sucede con una pieza de bisutería o de un lujo que consideramos “medio”, ese objeto cobra un preciso valor que satisface moralidades y sentires más personales que sociales. Y es aquí, cuando el amor propio y la celebración de la belleza personal supera la teatralidad social.

Aunque, si incluimos la celebración del amor hacia otro, la inclinación a piezas más ostentosas es más frecuente. El derroche se anhela y se acepta por condiciones que exoneran al amor de la medición. Pues cuando este es puro, es apacible, delirante y tan exquisito que el significado de lujo es capaz de hacerle gracia. Y una gracia cautivante. Infinita. Material pero digna.

Las joyas demuestran amor, lo cultivan y lo simbolizan. Y estas hacen y seguirán siendo parte de la naturaleza femenina y de los aires que promulgan romanticismo e idilios eternos, sin importar que tanto celebren el significado actual del lujo. De oro, con baño, piedras preciosas o pedrería falsa, enamoran ¡Entonces aprovechemos estas ráfagas para demostrar nuestras pasiones!

 

 

6 Comentarios

  1. Olga
    20 Febrero, 2018 / 8:14 pm

    Me encanto, tú si se sabes interpretar los sentimientos k conlleva a la moda . Muchos éxitos

    • Juliana Hoyos
      Autor
      21 Febrero, 2018 / 5:10 pm

      Me hace muy feliz que te encante. Y así es, la moda produce un sinfín de sentimientos y reflexiones, por lo que mi intención es analizarlos y compartirlos para inspirar a otros. Un abrazo para ti.

  2. 21 Febrero, 2018 / 2:31 am

    Hola preciosa, a veces me quedo atrás en el proceso de digerir conceptos de la moda y esas tendencias q hacen de los seguidores de la moda personas notables o sera q la notoriedad de las prendas usadas hacen el reconocimiento de la solvencia de ellas? Cómo quiera q sea regalar o recibir una joya ya sea fina o no, es sinónimo de amor también, me gusta mucho lo que escribes

    • Juliana Hoyos
      Autor
      21 Febrero, 2018 / 5:18 pm

      Considero que los que elegimos el sistema moda como desarrollador de nuestros sentires en materia intelectual y creativa, nos ganamos el reconocimiento por esto, y no por el vestuario; este solo importa cuando es utilizado como símbolo de individualidad, de expresión. Sin embargo, aprecio tu inquietud, pues es una percepción generalizada y asociada netamente a la noción de imagen, o superficialidad que engendra el mismo sistema.
      Gracias por tus apreciaciones. Incluyen otros puntos de vista a mis intenciones. Mil besos.

  3. Nancy Ramirez M
    21 Febrero, 2018 / 4:10 am

    Hola hermosa… El sentir se expresa de diferentes maneras; con palabras, con escritos, con actos y que decir de aquello que llevamos puesto y que pretendemos exaltar… Ya sea por manifestar gusto personal, satisfaccion, buscar respuestas, dar respuestas o simplemente para sentirnos más bellas adornando no solo nuestro cuerpo sino nuestro sentir, nuestro expresar, nuestra propia identidad y sobretodo satisfacernos al manifestar tácitamente; la auto aceptacion, y la seguridad de ser uno mismo, y arrasar el mundo con coraje, valentía, compromiso, sensibilidad y mucho amor. En verdad comparto tu opinión. …. son ellas las joyas lujosas o no, pero nos permiten mostrar en alguna medida la chispa espiritual que nos caracteriza y según nuestro sentir momentáneo un estilo, un color o una forma de ver la vida.
    Juli eres la mejor.

    • Juliana Hoyos
      Autor
      22 Febrero, 2018 / 1:49 pm

      Me gusto la referencia que haces a la “chispa espiritual” que estos objetos engendran. Considero que eleva la percepción del nuevo lujo contemporáneo, pues impregna ese valor inmaterial, regocijador y armonioso, que hoy buscamos en las piezas o las experiencias, de una manera más especial, más etérea.
      Te doy gracias por acompañarme en este camino y por volverlo más significante con tus comentarios. Mil abrazos para ti Nanchi.

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