Silueta vs cuerpo, un combate bajo la mira

Dualidad y contraste es lo que celebran en común la silueta y el cuerpo. Dos nociones con definiciones opuestas, adueñadas por la feminidad y por temas tan cuidadosos como lo son la liberación de la mujer o la condena social y/o sicológica (si son mirados desde diversas perspectivas) de los cuales es justo explorar, por lo exquisita que es la mente femenina. Y si estos temas, nos ayudan a comprender las motivaciones en el momento de elegir la vestimenta, todavía es más gustoso.

Estos ánimos de reflexión se despertaron en mi mente hace unos pocos meses mientras escuchaba hablar a una profesora de diseño de modas sobre la influencia de las siluetas y las tendencias en el vestir de un grupo de personas estudiado. Lo que para mi fue claro ya que las tendencias provocan inclinación o preferencia frente a estilos de vestir, y hasta son influyentes en la elección de siluetas. Lo que si consideré ambiguo, fue como la noción de cuerpo puede influir en esa apropiación. Exposición que tomé como precisa para intentar comprender lo que motiva el vestir de la mente femenina.

Pueden ser claras las nociones que nos impulsan a vestir en la cotidianidad. Clima, estado de ánimo, gustos y roles pueden ser los motivadores. Sin embargo, como estos se relacionan con la psique, engendran grados de nula percepción que solo pueden ser despojados del escondite cuando se analizan a fondo o cuando se ligan con la concepción de cuerpo que la persona posea. Noción que fácilmente es distorsionada por estereotipos o influencias sociales.

Entender las siluetas como cuerpo, es erróneo, ya que esta es la que puede darse el lujo de alejarse de las curvas o la fisionomía natural. Es la que surge desde la creatividad del diseño. Y que nos ha permitido experimentar posibilidades infinitas fuera de los limites que nos impone el cuerpo. Si analizamos su historia, podemos darle razón. En la moda centenaria, por ejemplo, la mujer uso siluetas que proveían volumen ostentoso a las zonas bajas de su cuerpo (caderas, derrier o todo el conjunto), y que enfatizaban y disminuían el grosor de su dorso en una máxima expresión.

Después, en la moda moderna, se eliminaron esas pomposas siluetas para dar lugar a unas siluetas más simples, donde la naturalidad, o el mismo cuerpo se convirtieron en los preponderantes. Una evolución que incitó a dos panoramas, uno en la que la silueta libera a la mujer y motiva su expresión, otra, en la que la silueta la condena.

La silueta como rol activo en la liberación femenina es admirable y aceptable. Para esto, expongo el caso en el que utilizamos una silueta que para desafiar a la masculinidad. Y me refiero a momento en el que recién permitidas en escena laboral, acudimos a hombreras para simular espaldas y torsos mas anchos y grandes, aludiendo fortaleza física para la ejecución de cargos.

Caso contrario, que denomino como condena, y en el que la sociedad y los diseñadores tienen un papel protagónico, es el panorama en el que las siluetas inducen y hacen ovación a medidas idealizadas. Injusticia que define tipos de cuerpo con significados de perfección totalmente alejados de la verdad y la multiplicidad física de la mujer, tan bella y tan exquisita. Tipos de cuerpo únicos y permisibles de una belleza irrazonable, tan defendidos, e incitadores del tambaleo del criterio personal.

Lo que finalmente engendra el punto al quiero llegar, y con el que hago un llamado a la valoración de la individualidad. Si la mente femenina engendra sus motivaciones del vestir siendo conscientes de su cuerpo y de los otros tipos que nadan en el universo femenino, esta puede llegar a tomar decisiones capaces de debilitar estereotipos e ideales de belleza mal concebidos, que llevan a reconocer las siluetas por su valor lúdico más que por la simulación de ideales.

Las siluetas que superan la noción de cuerpo pueden debilitar estereotipos de belleza. Y aquí es donde se acepta como muestra de expresión el que un cuerpo delgado busque siluetas que la despojen de sus líneas sutiles, o que un cuerpo curvilíneo busque siluetas que hagan festín a su figura. Decisiones por elección y fidelidad al gusto u expresión, no por imposición. Un mundo de fantasía en la que reina la diferencia con criterio y picardía, se celebra a la feminidad y se deja al estilo personal en el trono.

Y tu, ¿cómo complementas mi teoría?

 

 

2 Comentarios

  1. 29 Enero, 2018 / 1:43 am

    El cuerpo y sus formas siempre fue notorio en el devenir histórico y recuerdo q los griegos exaltaron y dignificaron el cuerpo del hombre, muy de la cultura machista antepasada, luego se ve en las publicaciones de la historia y sus ilustraciones q la mujer ganó un espacio importante en ellas, ahora ni se diga pues el espacio correspondiente a la mujeres es más q el de los hombres ganando ellas por su figura atractiva y curvosa, bellas todas, excelente artículo

    • Juliana Hoyos
      29 Enero, 2018 / 3:09 pm

      ¡Que aporte más valioso! Gracias por siempre compartirlo.

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