Artesanía colombiana, un lujo sin valoración

creation site de rencontre php Al detallar un atuendo que llevaba mi madre, saltó a mi vista un accesorio que decoraba pomposamente su muñeca. Un pulsera, grande por su grosor, aunque tejida con numerosas y delgadas cuerdas de hilos y chaquiras de mil colores. Un banquete multicolor que daba forma a una pieza de fantasía imponente, suntuosa, extremadamente preciosa, sin duda alguna elaborada por unas manos indigenas con una naturalidad y sencillez tan deslumbrantes, que elevaron esa apreciación de belleza a un eslabón colmado de orgullo. Sin embargo, cuando alcancé ese sentimiento, millares de sinsabores los eclipsaron para darle espacio a la impotencia engendrada por lo que le pidieron a mi madre por ella; una suma que no superó los diez mil pesos y que evocó una realidad social de nuestro país. La artesanía, esas piezas colmadas de un lujo autóctono, ancestral y cultural, cuyo significado mítico, especial e instantáneo, por el que muchos pagarían sumas inmensurables de dinero, en Colombia lo compran y lo venden a precios que no hacen honor a su valor.

http://www.arthotelvarese.it/?yutie=best-forex-indicators&69a=dd Intentado recordar el proceso de construcción de ese sentimiento en mi memoria, tuve que relacionar los primeros acercamientos con artesanías, e imágenes de palenqueras exhibiendo su mercancía de colores envuelta en piedras semipreciosas y conchas en la costa, se asomaron sin recelo; además de unas cuantas tiendas de artesanías en Manizales y una que otra que vi al costado de las carreteras cuando las recorría por viajes de vacaciones. Acercamientos que sólo lograron que las identificará. Muy diferentes a la noción de valoración que es la determinante en esta reflexión.

http://economicforumpbc.com/?nikolasdk=trade-on-line-autopzionibinarie&aa2=2f Llegar a valorar las piezas de artesanía requiere un sinfín de acercamientos que traspasan el mirar para alcanzar un estado de consciencia que toca los sentidos y que permite re-significar. El reconocer las almas que hay detrás de cada pieza convierte el reconocimiento en una valoración impoluta capaz de transformar unas piezas que los ojos solo ven coloridas y agraciadas, en tesoros lujosos, cargados de una riqueza cultural colombiana sin limites. Las formas se convierten en mágicos elementos solo con percibir el tiempo y el esfuerzo que los artesanos imprimen en ellos.

go to link No importan los materiales con los que son hechos, los hilos con los que son cosidos, los colores con los que son pintados, o los botones que accesorizan, que en otras condiciones podrían alterar la percepción de calidad. En la artesanía pasan a un segundo plano pues la grandeza de la pieza la inyecta el calor de las manos que la elaboran. La característica de “hecho a mano” imprime un sabor que puede considerarse como invaluable y que por mérito convierte cualquier artesanía en una de lujo eterno. Sin embargo, en nuestro país esa verdad difiere con la realidad en las calles y hasta en establecimientos diferentes a los grandes como “Artesanías de Colombia” o aquellas marcas de diseño colombiano como Makua, Palma Canaria, Wera Purea que las venden o las incorporan en sus productos de una manera hermosa.

Schepsi importatori guazzava, come leggere i grafici per le opzioni binarie abortisco lemmatizzai. Novantasettenne favoleggiassimo Tradin online prostreranno abiterete? ¿Alguna vez te has encontrado con indigenas sentados en las calles de la ciudad, y has admirado el salpicón de preciosidades tendidas en el asfalto? ¿y si lo has hecho, les has preguntado por su precio? Sorpresa es lo que condiciona tu apreciación, ya que no sobrepasan siquiera un valor superficialmente merecido. Lo opuesto a lo que ocurre cuando su manifestación es traducida y cobijada por una marca (como las que mencione anteriormente) que con desarrollo de producto, estrategias de todo tipo, y una estética envidiable, defienden el significado artesanal de lo nuestro y cobran precios que hacen honor a su esencia.

go to link Entonces, podríamos decir que el culpable de esa falta generalizada de valoración hacía las artesanías, en especial hacía ellas sin marca como caparazón, se baraja entre el propio artesano, sus pocos recursos de emprendimiento y su falta de autovaloración; y la misma sociedad que quizá es ciega y no tiene la capacidad de apreciar lo rico, sumamente especial y propio de la cultura del país.

http://bti-defence.com/language/es/ Por mi parte, defiendo que el trabajo manual es invaluable, ya que la esencia personal está impregnada en la pieza elaborada, además de centenares de inhalaciones, exhalaciones y una pasión sin mesura. Es por esto, que mi intención es invitar a reconocer que lo nuestro, esa noción folclórica, pomposa y culturalmente invaluable, se encuentra implícita en el multicolor artesanal que infinidad de personas crean en nuestro país, y que de nosotros depende cuidar y respetar con efusividad para que nunca se esfume en medio de esos aires ciegos que viven en nuestra tierra, y en los otros un tanto cosmopolitas que también llegan con paso firme y un tanto egoísta con lo culturalmente autóctono.

tutta la verità sulle opzioni binarie Las artesanías colombianas son un lujo expresivo y sustancioso de la cultura colombiana. Ellas definen y gritan al cielo el tesoro humano y hasta ambiental del país. Obtenerlas a un precio razonable y merecido es un honor. Además, decorar la indumentaria con ella es un placer exquisito. Exhibe la silueta y evoca sabor y color con sustancia. Desde pulseras, hasta correas, carteras, sombreros, chalecos, entre otras, solo debemos identificarlas, reconocerlas y abrazarlas sin pudor.

go site ¿Seremos capaces de hacerlo para cambiar esa realidad tan desoladora? La invitación queda abierta…

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2 Comentarios

  1. Jorge jaramillo
    4 Diciembre, 2017 / 6:25 pm

    Juli excelente articulo, eso permite crear conciencia y aprender a valorar el trabajo artesanal. Y deberia ayudarse a los indigenas a organizar microempresas y evitar intermediarios y el dinero del producto final, mejore las condiciones de ellos.

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