SHOPAHOLIC, PLACER O NECESIDAD

Vestir es una necesidad, pero ¿comprar ropa exhaustivamente será una? Lo necesario se cataloga como tal cuando se pone en peligro la existencia. Tenerlo o desaparecer. Si las compras son una necesidad e intentamos dejar la compulsión por ellas y recurrimos menos veces a una tienda ¿Será que nuestra esencia desaparece simultáneamente con la disminución de las compras?

El placer se pone en duda cuando incorporamos a reflexión el estado actual del sistema moda, el cambio, y mucho más, si pensamos en la connotación de su esencia efímera. La moda nació para desvanecer en un cerrar de ojos. Con base en esto, supondríamos que el mismo sistema moda nos construye el comprar como una necesidad. Y si hablamos de consumismo, mucho más.

Comprar ya es por naturaleza un acto impreso en las mentes tanto femeninas como masculinas. Sin embargo, es cierto que para la mujer causa una especial satisfacción ya que se mueve y se construye entorno a la necesidad de reinvención (un acto natural de la feminidad que permite su cambio). La transformación por medio de la moda es la garantía de la evolución de la esencia de la mujer. Todas lo comparten. Es una extensión de la feminidad. No es contrariar la racionalidad del vestir, una que solo grita cubrir el cuerpo para salir a la calle. Es aludir, honorar la reinversión diaria, la posibilidad de expresar la diferencia por medio de diferentes prendas. 

Es por esto, que para la mente femenina no está aceptado el usar una misma prenda en un periodo de tiempo próximo. Es incomprensible y hasta algo ilógico pero es incapacidad, una total incapacidad, aun para las más audaces. Por otro lado, si cuestionamos el pensar del hombre referente al vestir diverso, la mayoría se muestra indiferente a pesar de la evolución que ha tenido la moda masculina en cuanto a riqueza y variedad. Un pensar que confirma la noción de que tener variedad de modas no significa estar obligado, conmovido o motivado a tener millares de prendas diferentes. Para ellos no tiene importancia comprar mucho o tener poco en su guardarropa y para la mujer la tiene toda y sin duda es una diferencia entre géneros.

Sea cual sea la razón verdadera: reinvención, inestabilidad del conformismo, consumismo o algo que va mucho más allá de lo percibido, para la mujer es necesario renovar su guardarropa para no perder la esencia propia, aun reconociendo que, en la mayoría de ocasiones, alude a la compulsión y exageración. Es cierto que la reinversión puede hacernos caer fácilmente en la irracionalidad y llevarnos a un rincón con un sinfín de prendas que son irreconocibles para la mente como no necesarias.

Es una paradoja. En un guardarropa pueden haber tres carteras negras, todas de diferentes tamaños y detalles por lo que podríamos decir que todas son necesarias porque cumplen con propósitos específicos, sin embargo, ninguna condiciona el no necesitar otra para un diferente propósito. El deseo de comprar más, palpita sin precedentes, y a su vez, la reflexión de solo necesitar una cartera para toda ocasión también.

Necesidad, si. Placer, también. Adicción, es posible. Pero lo que no podemos negar es que la moda y su fugaz existencia deletrea la transformación e impulsa a la esencia a ser más esplendorosa. Y si las compras son el medio, por mi parte, me consideraré adicta hasta el momento en que mi naturaleza no lo acepte.

1 Comentario

  1. Jorge jaramillo
    16 Abril, 2017 / 7:49 pm

    El contenido me parece muy apropiado para la epoca.Escribes con mucha sobriedad y contextualizacion. Te felicito.

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