Grandeza femenina, un deseo para el 2017

Recuerdo haber leído a una mujer que afirmaba usar joyas de 1950 heredadas por sus abuelas, unas joyas antiquísimas y bellas que conservaba no solo por su belleza, sino también por el recuerdo que las mismas le traían de la personalidad fuerte y atemporal de aquellas mujeres. Al leer esta descripción, que designo como nota musical para el alma femenina, nacen sentidos de admiración, algo de nostalgia y extrema curiosidad.

Es fácil creer en el valor impalpable de unas joyas creadas siglos atrás, sin embargo, es sumamente especial reconocer que unas piezas de joyería evoquen sentimientos de grandeza femenina.

Si hablamos de otras piezas que accesorizan nuestra silueta cómo zapatos, telas y carteras, también podríamos cuestionarnos o simplemente afirmar que evocan la misma precisión de poderío.

La narración de esa mujer la menciono y la tomo como un regalo para todas. Sin duda es una promulgación, es una verdad, un motivo de inspiración. La grandiosa feminidad vale descripciones, letras y suspiros por los que debemos luchar en conjunto para que en un mañana sean más las prendas que despierten admiración.

Es por esto que deseo que en el 2017, la personalidad de unas mujeres de antaño sea más que una descripción y mucho más que un recuerdo que invocan unas joyas. Quiero que traspase la razón y se convierta en el fulgor del día naciente, en la chispa de luz que atraviesa el alma de cada mujer, y que cada una de nosotras seamos las que impregnemos, con una inconsolable intención, todo lo que adorne o cubra nuestra silueta.

Para que al final de este año que apenas empieza, otros abran nuestros guardarropa y vean millares de prendas propias de una mujer de personalidad fuerte y arrebatadora, y más que lo vean, lo sientan y promulguen con un admirador mirar al resto del mundo.

¡Feliz 2017!

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