Mis Chanel hechos por Zara

Recuerdo la primera vez que vi esos zapatos Chanel; una sensación de locura evoco de mi, algo así como un sentir que se asemeja al refrescar de las gotas de rocío en el alba. Fue amor a primera vista y un amor que inmediatamente hizo trizas mi corazón en nostalgia y desilusión al apreciar que su alcance no era posible para mi en el ahora…

Como explicarlo, sencillamente los descubrí como una perfección hecha material. Con sus colores perfectos; un beige que envuelve el zapato, un negro que le da una terminación arrebatadora al mismo; y un taco hiper evocador de una sensación añeja, se me hizo imposible no caer en sus encantos sutiles, elegantes y delicadamente femeninos. Una obra de arte diseñada por la casa Chanel y una posibilidad un tanto fantasiosa para mi y muchas otras mujeres pues son una pieza de extremo lujo, una obra mágica a la que solo unos pocos pueden acceder.

Los días pasaban y las imágenes digitales me los mostraban como verdaderos rompecorazones; en las calles, pasarelas o las mismas piezas publicitarias de la casa diseñadora. Por todas partes se exhibían y mi corazón se retorcía sin cansancio.

Uno de esos tantos días mientras apreciaba la nueva colección de Zara, para mi vivaz satisfacción me los encontré. Si, aparecieron por arte de magia. Se mostraron como si el mismo Karl los hubiera puesto ahí para mi. Quede sin palabras. Unas replicas hechas a imagen y semejanza de los pares de zapatos que me quitaban el sueño, y ahora tan alcanzables, tan míos, tan reales.

Fue en ese momento cuándo aprecie sin cohibición la grandiosa señora democratización de la moda. Una señora que inicio su personificación en la moda moderna cuando el alta costura dejo de apreciarse como la única moda posible, y en el que el poder de la masificación del vestir moda y acceso al lujo se hizo real para muchos. Resaltando de manera exclusiva al lujo, diría que esta democratización influyo magníficamente en el, cuya esencia evoluciono junto con ella y la justa y magnifica individualización del ser.

Si lo profundizo un poco, con el lujo nació un deseo delicado y sensual por lo bello, una deseo inclinado al disfrute de la belleza y los placeres del mundo. En otras palabras, el lujo nos hace sensibles; algo difícil de interiorizar pero que sin duda atrajo y conecta a un pensar mas suave, a un gozar más subjetivo, más especial y lindo de la realidad (¿o quizá irrealidad?). El estar motivados a apreciar la belleza nos hace mas receptivos al enamoramiento por piezas con valor. Y si mi reflexión es cierta, creo que soy la mujer más enamorada existente en la faz de la tierra.

Me enamore de unos zapatos Chanel y gracias al impulso replicador y democrático de la moda, y su vez a la existencia de Zara y estas compañías que crean moda masiva, ahora los tengo para mi, solo para mi. La gracia de una pieza de lujo simulada por unos pares idénticos, en el que varían materiales y quizá calidad pero que exageran de lindura, de gracia, de un significado invaluable para mi.

Un amor imposible, nacido entre nostalgia y ahora realidad. Mi amor, mis Chanel hechos por Zara…

 

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