Effortless you

Las mujeres siempre buscamos inconscientemente a través de nuestros closets afirmaciones de lo que somos. Cada prenda para nosotras tiene un sentido, un sentido que en ocasiones se ve influenciado por tendencias que adoptamos nuestras, y que recreamos con toques singulares. La mujer que se conoce perfectamente se viste con un sentido propio y reconoce profundamente, sin que lo exprese de manera palpable y con convicción, que con simpleza, su interior resplandecerá mucho más.

Cuando escogemos pocas capas de ropa y un maquillaje sutil, confiamos en lo que somos y nos mostramos tal y cómo somos. La palabra menos tiene muchas más fuerza cuando la relacionamos con lo simple; la simpleza es feminidad, sutileza, delicadeza y definición, características naturales e indelebles de una mujer. Esa mujer, que Chanel definió con su vestido de líneas rectas y silueta simple, que emana suavidad y elegancia, que declaró como una mujer exquisita y confiada de su poder, es la mujer real; que no necesita que el vestido hable por ella; una mujer que sabe lo que es y lo que quiere, que se desenvuelve con naturalidad por razones misteriosa e inconscientemente ocultas para otros, pero con un sentido firme y claro para ella.

Palabras contradictorias pero no determinantes a la razón de la extravagancia, la cual queda a un lado cuando creímos en lo simple como definición del propio ser; el individualismo es más profundo cuando no se necesita de mucho para ser fiel a sí mismo, cuando la propia aceptación y conocimiento quebranta barreras y la estima sobresale y resalta por encima de la ropa. El acto de exagerar despliega pensamientos irreverentes, y en un entorno social, la mujer que exagera en su vestir tiene la intención de definirse por sus prendas; enfatizando que el vestir exageradamente no es contradictorio a nuestra esencia, pero seguramente lo menos si la reafirma; vestirse evocando lo simple es interpretarse a sí mismo con sutiles adornos que actúan únicamente en pro de la acentuación del ser.

Chanel simplifico el vestido y esfumo el poder de la extravagancia y la ostentación; la palabra más tuvo su actuación principal en la moda centenaria, hoy en día es una elección que no define el poder, solo define el individualismo de un modo diferente y especialmente detallado y alegórico.

Lo menos siempre será mucho más; con menos mostramos representativamente nuestro interior, lo que nos personifica, esa esencia que nos distingue y nos define. La simpleza es poder, aceptación y diferencia.

Blusa Naf Naf, Falda Zara, Zapatos Studio F

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